Operador de faena registrando una muestra de voz con su teléfono, con el rajo al atardecer de fondo
Fatigue

Detectar el deterioro
antes de que se convierta
en riesgo

NOMI Fatigue

Screening preventivo
para la seguridad
operativa

NOMI Fatigue analiza microvariaciones de la voz asociadas a cambios fisiológicos, neuromotores y cognitivos vinculados con fatiga y disminución del estado de alerta.

A partir de interacciones breves y de baja fricción, incorpora una señal objetiva que puede contrastarse con el baseline de cada persona y con instrumentos externos de referencia, complementando los controles tradicionales sin alterar significativamente la operación.

Faena Norte · Turno noche Fatigue En vivo
Participación del turno 96% 214 personas evaluadas
de 223 en dotación
Índice de fatiga 38/100 Promedio del turno
▴ 20 en la ventana crítica
Alertas tempranas 7 5 con protocolo aplicado
2 en seguimiento
Reevaluaciones 12 9 cerradas en turno
3 con rotación preventiva

Evolución del turno · ventana crítica

Frentes con mayor exposición

Transporte34%
Extracción27%
Mantención22%
Planta17%

Señales monitoreadas

Estabilidad vocalNormal
Tiempo de respuestaElevado
Carga articulatoriaMedia
Variabilidad prosódicaNormal
Baseline personalContrastado
Confianza del modelo96%
Ventana crítica2 a 6 de la mañana
Medidas aplicadasPausa y rotación
TrazabilidadRegistro auditable
Datos personalesAtributos derivados

Los datos corresponden al turno seleccionado y provienen de las evaluaciones del programa NOMI Fatigue. Toda decisión operacional se toma bajo protocolo y con revisión humana.

NOMI Fatigue

Screening preventivo de fatiga
para la seguridad operativa

Qué entrega

  • Índices de riesgo
  • Alertas tempranas que apoyan protocolos
  • Evolución durante el turno
  • Tendencias por persona, equipo o faena

Seguridad

  • Privacidad por diseño
  • Procesamiento de atributos derivados
  • Acceso controlado
  • Trazabilidad de cada medición

NOMI Fatigue
facilita acciones como reevaluación,
pausa o rotación preventiva

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Cómo funciona NOMI

Cómo opera NOMI

NOMI transforma señales dispersas en información trazable para orientar apoyos, priorizar intervenciones y activar oportunamente rutas de promoción, prevención, riesgo o rescate.

  1. Pregunta
    y escucha

  2. Procesa
    (Biometría y semántica)

  3. Infiere
    y clasifica

  4. Reporta
    (Salida operacional)

Conoce más de NOMI

¿Tienes preguntas? Aquí están las respuestas que más nos piden.

NOMI es una plataforma modular de inteligencia artificial que transforma interacciones humanas (principalmente voz y lenguaje) en señales útiles para comprender estados, anticipar riesgos y orientar decisiones. Sus módulos se especializan en desafíos como fatiga, alcohol, drogas y salud mental, adaptándose al contexto de cada organización.

NOMI permite detectar información que normalmente requiere controles aislados, autorreportes o procesos difíciles de escalar, utilizando interacciones breves y de baja fricción. La tecnología puede integrarse a canales cotidianos y convertir esas señales en alertas, índices, tendencias y protocolos de acción.

Hablar involucra simultáneamente respiración, fonación, coordinación neuromuscular y procesos cognitivos. Cambios en estos sistemas pueden producir microvariaciones acústicas que los algoritmos analizan y comparan con modelos de referencia para identificar señales asociadas a determinados estados.

La producción de la voz es un proceso neurofisiológico complejo que integra múltiples sistemas del organismo
Cadena de producción de la voz en cuatro etapas: control cognitivo, sistema respiratorio, fonación en el tracto vocal y señal acústica de salida

Seguridad y Protección de Datos. La seguridad no es una capa que se agrega al final: está en el diseño de cada implementación, desde qué se mide hasta quién accede y por cuánto tiempo.

Baja invasividad. Las interacciones son breves, naturales y compatibles con la operación cotidiana. Menos dispositivos, menos intervención y menor exposición innecesaria de las personas.

Protección desde el origen. Minimización de datos, acceso restringido, trazabilidad y medidas técnicas de seguridad forman parte de la arquitectura de cada implementación.

Protocolos antes que automatismos. Antes de operar se define qué se mide, para qué, quién accede, cuánto tiempo se conserva la información y qué ocurre frente a una alerta. Las decisiones sensibles permanecen sujetas a reglas conocidas y supervisión humana.

Preparada para el nuevo estándar chileno. La Ley N.º 21.719, que entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026, eleva sustancialmente las exigencias sobre tratamiento de datos personales, incluyendo datos relativos a salud, perfil biológico y biometría, y refuerza principios como proporcionalidad, seguridad y protección de datos desde el diseño.

En términos simples: la persona habla, NOMI procesa la señal y entrega un resultado interpretable. La interacción puede realizarse mediante teléfono, radio, aplicación, web u otros canales definidos para el proyecto; después, la plataforma procesa la información y la transforma en índices, alertas o información para seguimiento.

Depende del módulo y del diseño operacional. En aplicaciones como NOMI Fatigue, una muestra de voz puede obtenerse en aproximadamente 30 a 60 segundos, permitiendo evaluaciones breves sin interrumpir significativamente la operación.

La plataforma permite desarrollar capacidades específicas de detección y screening. Actualmente los principales focos son fatiga y deterioro del estado de alerta, alteraciones compatibles con alcohol, alteraciones asociadas a sustancias y señales de bienestar o malestar mediante NOMI Mental Care. Cada módulo utiliza una metodología propia y debe validarse para su población y contexto de uso.

No debe entenderse como una máquina que diagnostica personas a partir de su voz. NOMI genera señales, clasificaciones o screenings que apoyan decisiones preventivas y protocolos previamente definidos. En Mental Care, por ejemplo, los resultados provienen de instrumentos estandarizados, análisis de contexto y reglas trazables, con revisión profesional cuando corresponde; la biometría se mantiene como una capa diferenciada que requiere validación específica.

No necesariamente. Uno de sus principales atributos es aprovechar infraestructura ya disponible (como teléfono, radio, app, web o canales corporativos) reduciendo hardware adicional y fricción para las personas. La arquitectura específica se define según las condiciones técnicas y de seguridad de cada organización.

La seguridad se diseña desde el origen. En los módulos biométricos, NOMI privilegia el procesamiento de atributos derivados y evita el almacenamiento de voz cruda; además contempla anonimización o seudonimización, minimización de datos, control de accesos y trazabilidad. Cuando una solución requiere contenido semántico (como Mental Care) el tratamiento y conservación se delimitan expresamente según su finalidad y protocolo.

Ese no es el modelo preventivo diseñado para los pilotajes. La gobernanza planteada considera finalidad preventiva, autorización informada, acceso restringido, exclusión de decisiones disciplinarias automáticas y revisión humana ante alertas relevantes. El protocolo de respuesta debe quedar definido antes de comenzar la operación.

No una grabación ni un conjunto de datos difíciles de interpretar. NOMI puede entregar, según cada solución, índices de riesgo, alertas, dashboards, tendencias individuales o agregadas, comparaciones temporales y activación de protocolos, además de integrarse con otros sistemas mediante interfaces tecnológicas. La salida se diseña en función de la decisión que el cliente necesita tomar.

Un piloto es una implementación controlada que permite comprobar que la tecnología funciona correctamente en la población, condiciones y operación reales del cliente. No es solo una demostración: define población, metodología, línea base o referencia, criterios de éxito, gobernanza de datos, reportabilidad y mecanismos de validación antes de escalar.

Lo podemos explicar en cinco movimientos: definir qué queremos detectar → seleccionar población y método de comparación → configurar NOMI y los protocolos → medir en terreno → validar resultados y ajustar el modelo operativo. Por ejemplo, un piloto de fatiga puede comparar los resultados de NOMI con una línea base individual y con instrumentos externos aceptados, para establecer umbrales útiles antes de su despliegue.

El pilotaje permite pasar de una hipótesis tecnológica a un modelo operacional validado. A partir de sus resultados se pueden ajustar umbrales, reportería, protocolos e integraciones y avanzar hacia una implementación escalable, configurada para las necesidades del cliente. La plataforma está concebida como SaaS y admite parametrización específica por organización, operación o población.

NOMI busca que señales humanas que hoy llegan tarde, fragmentadas o simplemente pasan inadvertidas puedan convertirse en información útil para detectar antes, comprender mejor y actuar a tiempo.

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